Los Cavaliers pasan por encima de los Raptors y avanzan a semifinales (114-102) | VIDEO - RESUMEN

Los Cavaliers han resistido un principio arrollador de Toronto para imponerse 114-102 a los Raptors y garantizar el 4-3 en una serie donde el aparato local ha ganado todos los partidos. Los Cavs, dirigidos por una actuación magistral del pívot Jarrett Allen, han sumado el quinto triunfo consecutivo de la licencia en un séptimo partido al remover a los Raptors por cuarta vez en 4 combates de playoffs.

Había siete comensales esperando en la mesa, pero al fin está ya completa. Pese a que se pensaba que serían de los primeros en llegar, los Cleveland Cavaliers fueron el último equipo en sumarse a las semifinales de charla , algo que han logrado tras imponerse por 114-102 en el séptimo partido frente a los Raptors. Unos Raptors que han peleado, que han luchado, que han bajado el partido al barro. Pero que, con todo, no pudieron.

Y sucede que a la hora de la realidad ha acabado pesando la diferencia de experiencia y de galones entre ambos equipos. El haberse visto en situaciones afines , el saber encajar los golpes, el saber administrar el paso de los minutos. A pesar de que el ímpetu inicial de Toronto los pilló un tanto por sorpresa, los de Ohio terminaron dominando el choque y teniéndolo bajo control a lo largo de toda la segunda mitad, lo que dio lugar a un cierre relativamente plácido fruto de su temperamento y comprender estar.

Y no necesariamente por obra de sus 2 hombres mucho más importantes. Mitchell y Harden influyeron, sí, el primero con sus arreones anotadores y el segundo con su aptitud para viajar al tiro libre, pero los dos se han quedado lejos de tener una noche refulgente. Quienes la tuvieron fueron, curiosamente , 2 hombres de rotación.

Uno fue Max Strus, conocido eminentemente por su tiro exterior pero que se convirtió durante todo el choque en un perro de presa como pocos hay en la liga. Fue él quien ayudó a los locales a elevar el tono físico para igualar la increíble salida de los Raptors, y a partir de generosidad en el ahínco y sacrificio fue ganando importancia en un choque que demandaba lo que él traía. Forzó faltas en ataque, provocó pérdidas, atrapó rebotes ofensivos…

Fue indudablemente el primero que entendió a qué deseaba jugar Toronto y el primero en responder. Y aunque quizás se excedió en una acción en la que pareció asestar en un cabezazo a Scottie Barnes, fue precisamente su exceso de revoluciones lo que lo convirtió en el instigador del equipo.

Pero aun con esas, fue Jarrett Allen quien verdaderamente dominó el encuentro y quien hizo que se rompiera de forma determinante. Exactamente el mismo Allen que, como ocurrió en otras postemporadas, venía siendo bastante cuestionado y que sin embargo en la segunda mitad pareció un hombre jugando contra niños cuando , debido a los problemas de faltas de Mobley, daba la sensación de que los de Atkinson podían tener problemas en el juego interior.

Sus 22 puntos y 19 rebotes cuentan gran parte de la historia, pero no toda la historia. Allen fue realmente un monstruo en la pintura y, por vez primera en toda la serie, se realizó enorme ante un contrincante falto de centímetros y sin elementos para pararlo. Su dominio era tal que llegó a fallar un tiro libre, coger su choque y terminar con un mate mientras que el resto miraba y se preguntaba de dónde había salido esta versión, con la que hizo a Cleveland irse 22 arriba y anunciar a los Pistons que ya tienen rival.

Técnicamente estos Raptors no son un equipo sin experiencia en playoffs, ya que hombres Barrett, Poeltl o incluso el propio Scottie Barnes han vivido en sus carnes lo que es una postemporada. Pero es cierto que , en este emprendimiento y con este nivel de responsabilidad , esta era la primera vez para la muy grande mayoría. Y, si bien las ganas no han faltado, han acabado pagando la novatada.

La segunda mitad fue para los de Rajakovic una dolorosa sucesión de errores de principiante que los fueron alejando cada vez más de un partido al que habían entrado con buen pie. Había un plan y intención de proseguirlo , con un altísimo nivel de energía y movilidad, un prominente ritmo de juego y el acierto acompañando para conseguir buenas ventajas al comienzo y ganarse el derecho a soñar, pero cuando los Cavaliers apretaron llegaron los nervios. Y con ellos, el desastre.

El desacierto en el tiro, tanto en el triple como en situaciones mucho más sencillas , fue un problema , pero estuvo lejos de ser el único. Pérdidas tontas que regalaron puntos gratis, prisas innecesarias , personales eludibles que obsequiaron tiros libres y cargaron de faltas a varios hombres, desesperación… Al unísono que Cleveland iba encontrando razonamientos para dominar , Toronto iba cavando su propia tumba, y el intento de arreón final llegó bastante tarde y sin demasiada fuerza como para mudar nada.

Su porvenir estaba ya decidido, y con el sonido de la bocina su temporada llegó a su fin con un gusto amargo que comenzará a endulzarse conforme el tiempo y las visión les hagan valorar lo logrado. Lo siguiente será estudiar de lo no logrado para regresar a este mismo ámbito con armas para superarlo. Pero eso ahora , como próximamente , dentro de un año.

TiroAlPalo