Entre la impotencia y la esperanza, los Lakers se sintieron cerca y a la vez lejos de los intratables vencedores Oklahoma City Thunder en el partido inaugural de las Semifinales de Conferencia. Frente a la inquisidora mirada de un resignado Luka Doncic desde el banquillo, los de púrpura y oro fueron ágiles y disciplinados para dejar al MVP reinante Shai Gilgeous-Alexander por debajo de 20 puntos por vez primera esta temporada (18) mientras que LeBron James se acercó al de sus tiempos jóvenes con 27.
Los Lakers llegaron al último cuarto con vida -84-72 abajo-, pero todo fue un esfuerzo en balde para acabar rendidos a la mejor defensa de la NBA actualizada (108-90). La cara de Doncic desde el banquillo era un poema en su vuelta al rincón del delito , donde hace un mes sufrió esa maldita distensión del isquiotibial. Vio a sus Lakers competir, eludir una humillación en la pista de OKC como las dos de temporada regular -121-91 y 139-96-, pero, a fin de cuentas, las victorias morales no tienen ningún valor y lo que necesitan como agua de mayo los de JJ Redick es alargar la serie lo mucho más viable para ganar tiempo y darse posibilidades de recuperar a su estrella.
Por el momento , el ex- del Real Madrid no avista ningún pronto retorno a pesar del viaje a España para someterse a un régimen más belicoso. Los de púrpura y oro no solo se fueron de vacío de su debut en la segunda ronda sino más bien también en negativo al perder por lesión a un Jarred Vanderbilt que padeció una dislocación de su dedo meñique al intentar taponar a Chet Holmgren.
Con su buen llevar a cabo , los Lakers se fueron 61-53 abajo al reposo y se llegaron a ver a tan solo cuatro puntos de OKC mediado el tercer cuarto -69-65-, pero el campeón sencillamente se mueve en otra esfera, con la capacidad de salir de un mal día en la oficina con un recorrido. Para los de púrpura y oro fue en especial desalentador irse con un casi -20 en el marcador en una noche excepcionalmente ofuscada para Gilgeous-Alexander, desglosando sus escasos 18 puntos en un óptimo 8/15 en tiros de campo pero cometiendo 7 pérdidas.
Los Lakers persistieron en su plan de enviarle 2 players , aun desde el instante en el que cruzaba la media pista. Pero Chet Holmgren fue entre los que devoró los espacios conformados por la especial atención al MVP con 24 puntos y 12 rebotes al paso que Ajay Mitchell (18) y Jared McCain (18) le hicieron parte del trabajo al MVP.
Por su parte , poco complemento encontró a su alrededor LeBron a sus 27 puntos con un notable 12/17 en tiros, con 18 puntos de Rui Hachimura y un decente doble-doble de diez tantos y 11 rebotes de Deandre Ayton. Marcus Smart y Austin Reaves cometieron el pecado imperdonable de hartarse a fallar lanzamientos para dar más y más transiciones a los Thunder.
El ex- de los Celtics anotó 12 puntos con un 4/15 en tiros y más horrendo aún anduvo un Reaves fuera de ritmo pero también habitual víctima de la hiperactiva y agobiante defensa de OKC. El base-escolta firmó unos pírricos 8 puntos con un 3/16 en lanzamientos, naufragando completamente en su misión de primordial manejador desatascador en ausencia de Doncic. Reaves tuvo parte de culpa de que los Thunder sellaran la victoria con uno de sus parciales letales en el último cuarto, algo que han sufrido multitud de equipos durante la temporada regular.
Jared McCain fue el que dio la puntilla a los Lakers con 2 triples seguidos para poner un 94-75 a falta de 8:56 para el desenlace. Las actuaciones de 18 puntos de McCain y Ajay Mitchell vienen a ser un representativo ejemplo de la profundidad de estos Thunder a los que les sale joven talento hasta de bajo las piedras.
Mitchell, drafteado el 38 en 2024 por los Knicks y traspasado a OKC, ha explotado este año mientras que McCain fué un traspaso con el que los Thunder dieron en el clavo, traído desde los Sixers en el mes de febrero antes del trade deadline. De no ser por su lesión, el exterior de ascendencia filipina habría podido ganar el Rookie del Año.
Ganar al vencedor es misión harto complicada por la obligación de mantener el nivel los 48 minutos. Si es que pasa, la defensa de los Thunder conceden breves ventanas para un tiro de calidad y eso estresa a los equipos para hallar ese lanzamiento ideal, algo que en ocasiones se traduce en una concatenación de fallos con la que OKC se es suficiente para ganar el partido en unos pocos minutos.
Esa fue en parte la causa del definitivo bajón final de unos Lakers que encontraron éxito sacando ventaja del tamaño de LeBron en los mismatches a falta de un manejador rompedor que no fue Austin Reaves, desbordado frente a la multitud que se encontró a su paso entre ayudas y la presencia de Isaiah Hartenstein.
Wembanyama y Gobert están sobre el alemán, pero no es descabellado decir que no hay pívot en la NBA que interprete y ejecute distintas coberturas defensivas como Hartenstein. Es seguramente el más destacable de la liga realizando el espectáculo and recover, en el momento en que sale al paso del manejador en la cobertura del pick and roll y después recupera.
En su afán de impedir un parcial destructor de los Thunder, JJ Redick se veía con sólo un tiempo fallecido con 9 minutos por jugar. El entrenador de los Lakers dijo que había fallos de plan de partido que se pueden pulir pero lo cierto es que es difícil que Shai Gilgeous-Alexander vuelva a marcarse tan discreto encuentro. Y Luka Doncic no va a volver pronto. Puede que a los Lakers no les quede otra que resignarse al destino que semeja escrito.

