Después de caer en un apretado primer partido, en el que tuvieron la última bola para quedarse con el triunfo, los San Antonio Spurs reaccionaron de la mejor forma viable en el segundo desafío ante los Minnesota Timberwolves. El aparato de Mitch Johnson arrasó con el de Chris Finch por 133-95, en un choque que ya estaba sentenciado en el reposo : 59-35 para los texanos.
Tan buena fue la actuación de los Spurs que representó su tercer triunfo más amplio en Playoffs, apenas tras un 145-105 ante Denver en 1983 y un 114-75 sobre Houston en 2017. En ambos casos, como en este, por las Semifinales de Conferencia.
Más allá de que el correr del partido también lo vio con una fenomenal actuación en ataque, fue la defensa la que le dejó a San Antonio quebrar el desafío desde temprano. En esta ocasión , sin requerir de un show de tapones de Victor Wembanyama (sumó dos ), sino de una gran intensidad en el perímetro para secar completamente a los exteriores visitantes.
El ritmo defensivo de los Spurs fue demasiado para un Minnesota que se cargó de errores , perdió 22 pelotas y generó un sinfín de puntos fáciles en transición para el dueño de casa. San Antonio fue agresivo , sobre todo en la marca de Anthony Edwards, a quien dobló todo el tiempo , forzando a los Timberwolves a mover el balón y necesitar un circuito de pases al que rara vez recurren.
Porque una cosa es el equipo de Finch cuando Edwards o Julius Randle tienen la posibilidad de atacar en uno contra uno, y otro muy diferente cuando la presión protectora los fuerza a necesitar de un juego colectivo y de precisión del que, en buena medida , carecen.
La diferencia le dejó a San Antonio descansar a sus players principales : ninguno de los titulares pasó de los 26 minutos. Y aún de este modo , todos ellos anotaron en doble dígito, liderados por los 21 de Stephon Castle y los 19 mucho más 15 rebotes de Wembanyama. Lo de Minnesota fue tan malo que absolutamente nadie anotó más de 12 tantos. Una noche para olvidar, barajar y dar nuevamente.
La serie en este momento se muda a Minneapolis para el tercer partido, este viernes 8 de mayo, con sensaciones favorables para un San Antonio que va a deber ganar ciertos próximos dos juegos para recuperar el beneficio de localía.

