El Rayo Vallecano prosigue haciendo historia. Ganó 0-1 al Estrasburgo (0-2 en el global) y se clasifica a la final de la Conference League. Es la primera oportunidad que el aparato de la franja alcanza una final europea. Va a ser el próximo 27 de mayo en Leipzig contra el Crystal Palace. El conjunto vallecano logra este billete a la final tras jugar un increíble partido en el que no salió a elucubrar con el resultado de la ida sino más bien a ganar también este partido de vuelta.
El gol fue obra de Alemao en el minuto 42 de la primera parte. En el 92, apareció Augusto Batalla y paró un penalti. Una eliminatoria prácticamente impecable que permite a los de Íñigo Pérez proseguir realizando historia por Europa
Si alguien pensaba que el Rayo había salido del vecindario a especular con el marcador estaba equivocado. El equipo de la franja se plantó en tierras franceses a ganar el partido. Ese era el plan de Íñigo Pérez y era lo que sus futbolistas ejecutaron en los cuarenta y cinco minutos iniciales.
Por el hecho de que lo cierto , es que la primera mitad fue un baño del Rayo. Y no hacía falta ver las estadísticas al reposo (60% de posesión y 15 remates) para comprobar aquello. Alcanzaba con sentarse y disfrutar de la valentía y juego del Rayo Vallecano. Pues precisamente eso, gozar , era lo que hacían los once futbolistas elegidos por Íñigo Pérez.
La primera amenaza del Rayo llegó en el minuto siete en la cabeza de Alemao en el área pequeña. Paró el portero local, Senders. En el veintisiete, Isi sacaba a pasear el cañón que tiene como pierna izquierda con un tiro que salió lamiendo el poste derecho.
Tanto fue Alemao a la fuente que acabó rompiéndola al filo del reposo. Hizo el 0-1 en el sitio donde deben estar los delanteros centros: en el área pequeña a ver que pasa por ahí. Y lo que pasó fue un remate de cabeza de Lejeune que sacó a bocajarro Penders y que el delantero rayista no desaprovecharía.
Se llegaba al reposo con la sensación de que el resultado era corto para el Rayo. Una oración que puede hacerse un concepto a los que no vieron el partido de lo que fue la sección primera.
No hubo un arreón inicial del Estrasburgo. No lo permitió el Rayo Vallecano. Lo que sí hubo fueron un par de ocasiones clarísimas para los de la franja. Primero Isi, con un tiró que no salió de su zurda sino más bien del alma y Penders mandó a córner. En ese saque de esquina, a Jorge de Frutos le caería un balón fallecido dentro del área que reventó el español pero se le fue por arriba.
Cuando ahora se había cumplido la hora de partido, Íñigo Pérez movió ficha. Sacó del campo al creador del gol, Alemao para dar entrada a Sergio Camello. Buscaba el técnico navarro estirar el equipo con la entrada del madrileño, quien prácticamente hace gol en el sesenta y siete. Cazó una pelota suelta en el área pero se encontró , de nuevo para su equipo , con Penders, el más destacable jugador local de la noche.
No fue hasta el minuto setenta y 2 cuando llegó el primer susto del Estrasburgo. Valentín Barco se quedó solo contra Batalla. Bueno, solo no, porque ahí aparecerió un Pep Chavarría providencial que yendo abajo le sacó el balón al argentino cuando ahora se relamía.
A falta de diez minutos, el Rayo se quiso hacer fuerte atrás. Se fueron primero del campo Isi y Jorge De Frutos para dar entrada a Balliu y Pedro Díaz y, minutos después se retirarían el Pacha Espino y Unai López. Saltarían al campo Gumbau y un Álvaro García ya recuperado de su lesión.
Con los cambios gastados y el Estrasburgo pulsando se suponía que al Rayo le tocaba sufrir. La verdad es que eso nunca ocurrió. Los visitantes daban una sensación de dominio de la situación aplastante.
Pero un equipo no llega a una final sin padecer. Aunque ese sufrimiento sólo sea durante un minuto. Concretamente en el 91.
El colegiado pitó penalti por mano de Óscar Valentín. Una pena máxima que lanzaba Enciso pero paraba Augusto Batalla que por si fuese poco asimismo bloqueaba el rechace. Una doble parada espectacular que certificaba el pase rayista a la final.
Con esta victoria del Rayo, España consigue una plaza plus en Champions, por lo que el quinto clasificado de La Liga jugará la máxima competición europea.
El Rayo Vallecano, ese grupo de amigos que juega al fútbol desea seguir realizando historia. Ya conquistó Samsun, Atenas y, ahora Estrasburgo. Tres ciudades donde se cantó ‘La Vida Pirata’, un himno, que un vecindario entero desea proseguir cantando en Leipzig.

