El Sevilla, no sin sufrimiento, ha logrado escapar del descenso en el que estaba instalado gracias a su victoria sobre la Real Sociedad en el último partido de la día 34 de Liga. Un solitario gol de Alexis Sánchez dio los tres a su aparato. El aparato hispalense saltó al césped del Pizjuán en la mitad de un recibimiento increíble por parte de su afición. “No estais solos en esta lucha”, rezaba el tifo del fondo norte.
Ese deseo de escapar del pozo y de agradar a su gente acostumbra jugar en oposición a los equipos que no están familiarizados a verse en este tipo de situaciones frágiles. El día de hoy no podía darse ese caso para los hispalenses si no querían asomarse demasiado a la Segunda. Con todo, los de Luis García —tal vez el más excitado— arrancaron el choque con ansias evidentes de llegar a la portería de la Real.
Ese empuje desde la grada actuó de forma positiva y el Sevilla logró generar oportunidades de riesgo interesantes merced a la agilidad de Ejuke o a la pizarra en jugadas a balón parado. La primera media hora solo tuvo un color, el blanco de los andaluces.
La Real Sociedad, un aparato más cuajado y que tiene la calma de haber logrado ya una de sus mejores campañas, supo soportar el empuje sevillista y contemporizar en el último cuarto de hora con tal de preservar el cero a cero antes del descanso.
En la reanudación los de Matarazzo quisieron dar un paso adelante. La primera llegada al área en la segunda mitad corrió a su cargo. Sin elevado peligro.
Luis García dio la oportunidad en el intermedio al veterano Alexis Sánchez y el chileno correspondió marcando gol a los cinco minutos de arrancar el segundo acto. Tras una enorme acción de Maupay en el área, Alexis fusiló a Remiro a quema ropa para romper la igualada inicial.
Con el gol, el Sevilla ha podido bajar las revoluciones. En esa ligera tranquilidad próximo estuvo de conseguir la sentencia del partido en el minuto 78 a través de Agoume. El VAR, de forma asombroso, invalidó el tanto por falta de un agresor.
Alexis perdonaría en el 85, pero a su aparato le bastó con ese único tanto del chileno. Se sufrió, sí, pero se terminó celebrando los tres puntos en el Sánchez Pizjuán. Al fin una alegría para la afición tras cuatro partidos sin comprender la victoria. La próxima semana habrá otra final en casa, esta vez ante un contrincante directo como el Espanyol.

